MIEDO EN MIL PALABRAS O MENOS SEASON I. LAS MATEMÁTICAS
Posted by La retorcida noche de Jack
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Siempre
supe que mi hija tenía serios problemas, especialmente desde que fue testigo
del asesinato de su madre... Apenas acababa de cumplir 3 años de edad. Pensé
que superar ese trauma sería cuestión de tiempo y amor, así que no busqué más
ayuda que la ofrecida por la escuela.
Después de 6 años, volví a
casarme, lo que no cayó muy bien en mi pequeña, quien se mostraba muy agresiva
ante la recién llegada, pero podía comprender su malestar, durante mucho tiempo
solo fuimos ella y yo, además, nunca había olvidado a su madre. Pasaba mucho
tiempo jugando a que ella aún vivía y hasta inventó a una "amiga
imaginaria" con sus características.
─¡Te digo que es algo muy natural! ─Defendía a mi hija, contrariando
las advertencias de mi mujer cuando la niña dialogaba con aquella madre invisible. ─Es
una forma de lidiar con la pérdida,
lo he leído
en Internet.
─¿Por qué te engañas? Tu hija no está bien de la cabeza ─respondía, ya fastidiada de tener
que lidiar con sus travesuras. Lo acepto, algunas eran muy pesadas y frecuentes.
Después de un año de
casados, nuestra relación era un asco. Vivíamos en una constante batalla, no
solo estaba obligado a mediar en la rivalidad entre una niña y una mujer
adulta, sino de encontrar una solución a que de las travesuras había pasado a
causar daño a animales pequeños en lo que llamaba "experimentos". ¿Y
la escuela? Su rendimiento se había ido a pique, sobre todo en Matemáticas,
algo en su cabeza había causado un retroceso hasta pensar numéricamente como
una estudiante de preescolar, según dijo la psicóloga a la que recurrí... Si,
por fin había decidido buscar ayuda profesional, aunque no había caído en
cuenta que era demasiado tarde.
Un viernes se presentó una
urgencia por la que tuve que salir de la ciudad, era algo del trabajo. A regañadientes,
mi esposa aceptó cuidar a la niña, solo serían un par de días.
─Recuerda ayudarla con los
ejercicios de re-aprendizaje ─le pedí, confiado en que su ofuscación no trastornaría el interés por el tratamiento de la
niña.
Ella me miró y luego puso
los ojos en blanco. De verdad la percibí tan fastidiada que estuve tentado a
quedarme, pero debía cumplir... Cosas del trabajo.
─¡Ok, ok! Ayudar a que cuente del 1 al 10...
─Utiliza la estrategia de
contar con los dedos ─repliqué.
─Si, si. Que use los dedos para
contar.
Intenté darle un beso pero
retiró el rostro fingiendo mirar una mancha en el suelo. Preferí no iniciar una
discusión, así que subí al auto y me marché.
Esa misma noche, ya
instalado en el hotel, a través del WhatsApp escribí al número de mi esposa:
«Hola, cariño».
Durante unos minutos no
hubo respuesta, así que insistí:
«Hola, ¿hay alguien allí?
¿Amor?»
Pensaba que aún estaría
disgustada o que quizá la niña había causado algún estrago y estaba en ello,
pero un "pling" instantáneo me alegró.
«hola». Se leía en la
pantalla de mi dispositivo.
«Hola, mi amor... Ya me
estaba preocupando».
El pequeño mensaje
"escribiendo" predecía una respuesta en la sesión, pero yo seguí
interrogando.
«¿Cómo está todo por allá?
¿La niña y sus matemáticas?»
«papi, hola, soy yo».
Tuve un ligero sobresalto,
mi hija no estaba autorizada a utilizar celulares. Dudé que mi esposa se lo
hubiese prestado evadiendo así chatear conmigo.
«Hola, hija... ¿por qué
respondes este chat? No debes...»
«papá, ya sé contar...
pude contar hasta 10».
Interrumpió con lo que
parecía ser una noticia maravillosa, así que me negué a continuar con el regaño
y dispuse a reforzar ese logro como lo había sugerido la psicóloga.
«¡Excelente! Puedes lograr
lo que te propongas».
«¿quieres ver como
cuento?» De inmediato se inició una videollamada que acepté.
La cámara se abrió
enfocando lo que reconocí como la mesa del comedor.
«mira, papi, mira, ya sé
contar».
Lo que observé me llenó de
horror. Inevitablemente llevé ambas manos hasta cubrir la boca.
En la pantalla, mi hija
arrojaba sobre la mesa unos dedos sanguinolentos. Eran los dedos de mi esposa.
«mira, papi... 1, 2, 3...
mamá me dijo cómo hacerlo».

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